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Los retos que enfrentarán los países europeos - Enseñanzas para América Latina

Publicado: 2011-08-22

autor: blog Agua Viva

“el problema principal de Europa no es el económico, aunque es gravísimo, sino el olvido de Dios que lleva a la autodestrucción” (cardenal Antonio Cañizares)

Un análisis económico elaborado por un grupo de economistas para la BBVA Research que lleva por título: “Sistemas Públicos de Pensiones y la Crisis Fiscal en la Zona Euro – Enseñanzas para América Latina” (que pueden leer aquí) señala los retos a los que se enfrentan los países europeos en las próximas décadas: el envejecimiento de su población y sus efectos sobre el Estado del bienestar, en especial, sobre el sistema de pensiones, y que Latinoamérica “tiene mucho que aprender de lo que Europa viene ahora enfrentando”.

Dicho informe menciona que “existe una alta probabilidad de que los países latinoamericanos vayan presentando una transición demográfica similar a los países desarrollados en la medida que continúe dándose un crecimiento económico sostenible y que sus ingresos per cápita vaya en aumento”. Además que“la esperanza media de vida en la UE15 supera los 80 años de vida, mientras que en países latinoamericanos como Argentina, Brasil, Colombia o Perú se encuentra entre los 72 y 75 años” y “países como Perú o Colombia tienen tasas de fertilidad superiores a 2,4 frente al 1,7 de la UE15” y que “estos dos hechos empíricos invitan a pensar que los sistemas de pensiones de los países latinoamericanos se enfrentará previsiblemente a esperanzas de vida más elevadas y tasas de natalidad más bajas conforme aumente su nivel de renta per cápita, tal y como ha ocurrido en los países europeos”.

En el viejo continente “en las décadas de los 60 a los 80 las condiciones demográficas y de mercado de trabajo fueron favorables gracias a unas elevadas tasas de fecundidad (generación del baby boom) y al aumento de la mano de obra (por acceso de la mujer al mercado de trabajo y los flujos positivos de inmigración). Esta evolución favorable del mercado de trabajo permitió mantener una base amplia de cotizantes a la Seguridad Social en relación al número de pensionistas”.

Pirámide poblacional invertida

(ver animación pirámide poblacional de España )

El problema surge “cuando las circunstancias demográficas y de mercado de trabajo empezaron a evolucionar más desfavorablemente como consecuencia del envejecimiento de la población, de la disminución de la tasa de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo generacional y del aumento de la esperanza de vida, las previsiones sobre la sostenibilidad financiera de los sistemas públicos de pensiones cuestionaron la viabilidad de los sistemas de reparto con la generosidad existente hasta ese momento, ya que la base de la pirámide de población contribuyente se estrechaba paulatinamente mientras se ensanchaban las cohortes de población pensionable”

Una de las conclusiones es “el progresivo envejecimiento de la población europea, de manera que cada vez habrá menos trabajadores por pensionista para soportar el sistema de reparto”.

Sin embargo, el informe no menciona todas las causas del envejecimiento de la población.

Algunos para explicar la disminución de la tasa de natalidad hacen referencia a cambios en las aspiraciones y motivaciones de las mujeres y a su creciente inserción en el mercado laboral: postergan la decisión de tener hijos por prioridades de consumo y bienestar. Quizás esta es una de las causas, pero no es la única ni la principal.

Alfonso Carlos Amaritriain, de la Universidad Abat Oliba CEU, explica las causas (que otros no mencionan) en su artículo “El invierno demográfico: causas y consecuencias del envejecimiento de la población”:

La causa del envejecimiento

Sin lugar a dudas, el envejecimiento de la población es una anomalía provocada artificialmente por las políticas de planificación familiar desarrolladas por diferentes organismos estatales o internacionales o, incluso, por entidades privadas. Cabe destacar la Fundación de las Naciones Unidas, patrocinada por la CNN de Ted Turner, que dona anualmente millones de dólares a la ONU para la promoción del aborto y las políticas anticonceptivas.

Es absurdo quejarse de los efectos, el envejecimiento, sin atender a las causas, el control demográfico. Entre las causas que cabe destacar sobre el envejecimiento, tenemos la extensión del aborto. Actualmente, en Rusia, por ejemplo, se practicaron 1.695 abortos por cada 1.000 nacimientos vivos. En Estados Unidos se practicaron, en 1999, 387 abortos por cada 1.000 nacimientos vivos. La media europea de abortos por cada 1.000 nacimientos vivos es de casi 200.

La incidencia del aborto en la ralentización del crecimiento demográfico y, por tanto, en el envejecimiento de la población es evidente. Cada año se producen en el mundo unos 80 millones de nacimientos. El aborto calculado mundialmente es de unos 45 millones anuales. Esto significa que por cada dos nacimientos se ha producido un aborto. En Europa, incluyendo Rusia, se producen actualmente unos 8 millones de abortos al año.

Otra de las causas del envejecimiento de la población es la esterilización y el uso de métodos anticonceptivos. Actualmente un 8 por ciento de las mujeres del mundo han sufrido, voluntaria o involuntariamente, la esterilización. Por lo que respecta a los métodos anticonceptivos, podemos decir que ya han arraigado en los hábitos sexuales de las poblaciones más envejecidas. De ello se deduce que, ante el grave problema del envejecimiento en los países occidentales, sólo quedan tres ‘soluciones políticas’:

-Generar políticas natalistas prohibiendo el uso de métodos anticonceptivos y el aborto. Esta medida evidentemente no será siquiera propuesta por la clase política.

-La aplicación de la ‘eutanasia social’, que permita la muerte de ancianos excesivamente costosos para los sistemas sociales de los países occidentales. Esta medida parece de política ficción pero no nos extrañe que algún día aparezca por el horizonte político.

-El recurso a la inmigración. Esta es la medida fácil que se ha adoptado y que de momento ha permitido evitar una catástrofe económica en Occidente.

Sin embargo, uno de los efectos no pensados de la inmigración es que poco a poco puede acelerar el proceso de envejecimiento en los países en vías de desarrollo, ya que las fuertes corrientes migratorias privan de capas de población joven a los países de origen. Además, dejan frecuentemente a los ancianos en condiciones más precarias. Como siempre, nuestra sociedad egoísta quiere resolver sus problemas a costa de los más pobres.”

El año pasado el gobierno de Nicolás Sarkozy se vio obligado a elevar la edad de jubilación de 60 a 62 años a pesar de la fuerte protesta de los franceses, y no se descartan más medidas.

Pero no se menciona que la pirámide poblacional de Francia está invertida “de manera que cada vez habrá menos trabajadores por pensionista para soportar el sistema de reparto”.

La UE necesitará 159 millones de inmigrantes hasta 2025. Tan solo España necesitará acoger a 12 millones de inmigrantes de aquí al año 2050, pero para la diputada española Beatriz Sestayo, fomentar la natalidad y proteger a las madres es “ultraderechista” y "rancio" .

La ONU destaca la necesidad de extranjeros para mantener la población activa en Europa, y al mismo tiempo la ONU presiona a los países de América Latina para despenalizar el aborto y promueve y financia la esterilización de mujeres y hombres. La organización Marie Stopes International tiene centros de esterilización y aborto en más de 40 países (con planes de expansión). En 2008, había 560 centros, de ellos 5 en Bolivia, 9 en el Reino Unido, 10 en Australia, 25 en Kenya, 24 en el sur África, 48 en Pakistán y más de 100 en Bangladesh. El Population Research Institute ha denunciado que el gobierno de Rwanda –impulsado, financiado, y presionado, por la Agencia de Cooperación Internacional Estadounidense- esterilizará en un plazo de tres años a 700.000 hombres del millón y medio de jóvenes en edad reproductiva.

Todo país necesita una tasa de reposición mínima entre el 2.2% y el 2.3% de crecimiento poblacional y la mayoría de los países de América Latina se encuentran bordeando ese porcentaje con tendencia a la baja (ver página 26 Boletín Demográfico CELADE-CEPAL ). Para el 2025 países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, México, Perú, Uruguay, Venezuela, estarán por debajo de la tasa de reposición mínima. El problema del desequilibrio del sistema de pensiones se podría trasladar a América Latina ya que la emigración de jóvenes "puede acelerar el proceso de envejecimiento en los países en vías de desarrollo”.

Es toda una paradoja. Mientras hay preocupación por la disminución de la natalidad, al mismo tiempo se crean planes gubernamentales de reparto masivo y gratuito de píldoras abortivas como la píldora del día siguiente, y esterilizaciones promovidas por “los controlistas” para supuestamente “frenar” la sobrepoblación que no tiene ningún sustento científico.

La sobrepoblación es un mito que hay que desterrar

National Geographic ha calculado que a fines del 2011 seremos 7 billones de habitantes en todo el planeta, y que si nos paráramos todos juntos, hombro con hombro, llenaríamos la ciudad de los Angeles dejando el resto del planeta vacío. No es un problema de espacio sino de equilibrio.

Sin embargo, "los controlistas" nos siguen vendiendo la falsa idea que somos 'muchos' y que esta es una de las causas del cambio climático. El recalentamiento planetario -que es consecuencia de la quema de combustibles fósiles durante un siglo y medio de capitalismo industrial (cuando Henry Ford diseño su primer automóvil, él mismo promovía el empleo de etanol)- lo han convertido en un argumento más a favor del "control" de la natalidad. El Consejo de Población (creada por el multimillonario John D. Rockefeller III) también intenta hacer del cambio climático un asunto centrado en el crecimiento futuro de la población. (leer “El pensamiento maltusiano no ofrece garantías”)

La figura de los "controlistas" anticipada por C.S. Lewis

Como tan acertadamente apunta el padre Juan L. Ruiz de la Peña en su libro "Teología de la Creación", Sal Terrae, p.188-189)

"En 1947 veían la luz unas páginas de C.S. Lewis que presagiaban la abolición del hombre como etapa final del dominio tecnológico de la naturaleza. El artículo de Lewis ha sido incorporado al libro de Daly como último capítulo del mismo (Lewis, C.S., "The abolition of Man" en (Daly, H.E., ed.) Toward..., pp. 321-333), difícilmente podría redactarse un epílogo más sombrío al análisis del problema ecológico.

La tesis del ensayista inglés es la siguiente: la conquista de la naturaleza por el hombre culminará con la conquista del hombre por la naturaleza. En el proceso de sometimiento ilimitado del entorno natural al poder tecnológico, no es el Hombre quien vence; son unos pocos hombres quienes en realidad sojuzgan a la naturaleza y a los demás individuos de su especie, condicionando cada vez más estrechamente a la humanidad futura. Los poderes de la generación presente reducen dramáticamente los de la siguiente generación. El poder humano no crece con las generaciones, disminuye. Lo que crece es la concentración de poder en cada vez menos manos. "Cada nuevo poder logrado por el hombre es un poder sobre el hombre". La superélite de la nueva era estará constituida por los Condicionadores, los Controladores, los Motivadores o creadores de móviles; armados con los recursos de un Estado omnicomprensivo y de una tecnología irresistible, los utilizarán para desembarazarse de todo condicionamiento previo; declararán caducados los viejos modelos éticos, los vigentes imperativos de conciencia, y confeccionarán el nuevo moledo.

Puesto que ellos saben cómo producir conciencia, serán ellos los que decidan qué clase de conciencia producir. Así, y sólo así, habrá sido a la postre conquistada la naturaleza, toda la naturaleza, incluida la humana. "La conquista final del hombre es la abolición del hombre", concluye Lewis.

Despachar esta lúgubre predicción con el fácil trámite de declararla fruto de la histeria anticientífica sería una necedad. Ante todo, porque no es Lewis el único en ver las cosas de este modo. A los cuarenta años de la aparición de su ensayo, está logrando récords de venta el último libro de Konrad Lorenz, cuyo título reproduce casi literalmente el del pensador británico (Lorenz, K., Der Abbau der Menschlichkeit, Wien 1983). Un divulgador solvente como Asimov constata que no existen civilizaciones avanzadas, porque todas acaban suicidándose (Asimov, I., ¡Cambio! 71 visiones de futuro, Madrid 1983, pp. 148 s.). Delibes se muestra escépticamente resignado a ser testigo de un desastre inevitable (Delibes, M., Un mundo agoniza, Barcelona, 1979). García Bacca se pregunta "qué esclavitud será comparable con la que nos caerá en suerte o en desgracia frente a un Señor y Dueño de la energía atómica" (García Bacca, J. D., Antropología filosófica contemporánea, Barcelona 1982). Se excusan, por consabidas, las citas de los inevitables Huxley (Un mundo feliz) y Orwell (1984), la incontable legión de los glosadores de este último en este año emblemático (Véase, a este respecto, lo que escribía Raúl Guerra en El País (5 de marzo de 1984): "el holocausto atómico es una letra de cambio; con la mentalidad al uso, las grandes potencias, se reúnan o no en Ginebra, lo único que hacen es regatear su fecha de vencimiento, en cualquier caso un día inevitable") y, en fin, la pseudoutopía de Skinner (Walden Dos).

Pero además, y esto es lo realmente importante, la figura de los Controladores, tan magistralmente anticipada en el plano literario por estos autores, ha tomado cuerpo al conjuro de la crisis ecológica.

Así, se sugiere con mayor o menor explicitud (eso va en gustos) que el remedio ha de consistir en una bárbara operación quirúrgica: los cibernéticos del Club de Roma no excluyen la conveniencia de catástrofes locales para evitar la catástrofe planetaria (Vid. Ganoczy, A., Homme créateur - Dieu créateur, París 1979, pp. 98 s.): una especie de voladura controlada del edificio en ruinas para salvar el resto de la manzana. Aún con más brutal franqueza, se sostiene que la ayuda a los países en desarrollo debe limitarse, para que resulte eficaz, a sólo aquellos que tienen todavía posibilidades de remontar el colapso demográfico. Lo que significa, dicho lisa y llanamente, que hay naciones ya irrecuperables, a las que debe darse por perdidas y en las que cualquier inversión sería un derroche reprobable.

El libro de los Paddock es, a este respecto, de un impudor modélico; países como la India tendrían que ser desheredados por la comunidad internacional, al ser reos confesos del pecado de prodigalidad demográfica; en ellos sólo cabe dejar que la naturaleza siga su curso (W. y P. Paddock, op. cit.; Ehrlich, P., The Population... (pp. 160 s.) se muestra de acuerdo: "en mi opinión no hay elección racional que no sea la de adoptar alguna forma parecida a la estrategia de los Paddock en cuanto concierne a la distribución de alimentos").

De ahí a ponderar las virtudes terapéuticas de una conflagración atómica (eso sí, cuidadosamente circunscrita a determinadas regiones del globo) no hay más que un paso. Que además -para colmo de sarcasmo- se presenta como un gesto misericordioso: "las minorías afortunadas deben actuar como si fueran depositarias de una civilización que está bajo la amenaza de las buenas pero desinformadas intenciones. ¿Cómo podemos ayudar a un país extranjero para que no llegue a la superpoblación? Sin duda, lo peor que podemos hacer es enviarle alimentos. El niño salvado ahora se convertirá mañana en un reproductor. Movidos por nuestra compasión les enviamos alimentos, pero ¿no es verdad que es ésta la mejor manera de aumentar la miseria de una nación superpoblada? Las bombas atómicas serian más benevolentes (Hardin, G., citado por Feenberg, A., p. 75)

Si el despiadado cinismo de estas tomas de postura subleva la conciencia de cualquier biennacido, no se olvide cómo se puede llegar hasta ahí: el proceso mental seguido es el que anticipaba Lewis: cuando a la degradación ecológica se suma la desertización ética, los resultados no pueden ser sino éstos: la conquista del hombre por el hombre, el "acabemos con el hombre antes de que el hombre acabe con la naturaleza", la "abolición de lo humano" como anticipación del final "sálvese quien pueda". "

La profética Humanae vitae

En su programa televisivo "Claves para un Mundo Mejor", el Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, advirtió que la caída de la natalidad es "un problema gravísimo y urgente", y aclaró que "no es solamente una cuestión cultural, social, política, sino que es un problema ético y un problema religioso". El Prelado comentó un estudio publicado en Italia con el título "Porqué debemos tener más hijos. Las consecuencias impensables de la caída de los nacimientos". Tras recordar que se cumplen "40 años de la publicación de la Encíclica Humanae Vitae", precisó que en ese texto Pablo VI "debió discernir, nuevamente, sobre un problema que estaba ya resuelto en la tradición moral de la Iglesia".

"En esa encíclica se alertaba sobre las consecuencias que se seguirían de la alteración de la vida matrimonial y del orden familiar. Una de ellas es la que están sufriendo los países que han entrado en una especie de invierno demográfico" y lamentó que "esa encíclica no fue atendida como correspondía. Incluso dentro de la misma Iglesia se la discutió y se trató de menoscabar la respuesta que el Papa ofrecía en ella".

Mons. Aguer aconsejó releer el texto pontificio, porque el problema de la caída de la natalidad requiere una "reformulación de la conciencia cristiana y de proponer, otra vez, y como un planteo cultural digno de ser atendido, esta norma de orden natural". (Aciprensa)

Iglesia Católica, mater et magistra

Esta exposición (que no busca promover un argumento utilitarista) desea rendir tributo a la Iglesia Católica que siempre ha defendido la vida y la natalidad. La única que contra viento y marea proclama el maravilloso plan de Dios para la humanidad sobre la transmisión de la vida y promueve y alaba el “creced y multiplicaos” recomendando a los padres el estar abiertos a la vida, aunque reconoce que por motivos serios o graves se puede “evitar un nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido” en el respeto de la ley moral. La que enseña que el amor es por su propia naturaleza un amor fecundo que es capaz de engendrar la vida y el debido respeto que se debe tener a la fertilidad humana. La única que se ha enfrentado a los poderosos de este mundo para defender la vida desde el momento de su concepción, llamándolo ‘principio innegociable’ para todo católico y factor determinante a la hora de elegir a nuestros gobernantes. Quien ha enfrentado a los antinatalistas pagando el precio de hacerse impopular, despreciada, incomprendida, objeto de burla en reuniones sociales, el centro de comentarios mordaces en círculos políticos, con no pocos intentos de mordaza de parte de agrupaciones civiles y autoridades anticlericales. El costo ha sido y es muy alto, si ella se dejara guiar por cálculos mundanos, guardaría silencio como muchos que se dicen cristianos.

Las políticas antivida y antinatalistas conducen al invierno o suicidio demográfico y al colapso del sistema de pensiones. La inversión del orden natural nos va a pasar la factura, los hechos se están encargando de demostrar quien tiene la razón… el pecado solo trae más pecado, desequilibrio y sufrimiento.


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