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Esterilización forzosa en Perú: la punta de un iceberg mundial...

Publicado: 2011-04-13

 

Andrés de las Heras

Una investigación realizada en Perú ha confirmado que entre 1996 y 2000 se realizaron más de 200.000 ligaduras de trompas y 16.000 vasectomías “bajo presiones, amenazas e incentivos con alimentos”, enmarcadas en un supuesto plan masivo de salud pública. El expresidente Alberto Fujimori y tres exministros de sanidad se enfrentan a una denuncia por genocidio. Lo que los medios de comunicación burgueses ocultan cuidadosamente es que las políticas de esterilización masivas en diversos países son estimuladas por los “civilizados” gobiernos occidentales, pioneros en la aplicación de esta versión extrema del “darwinismo social”.

Un poco de historia

Las bases filosóficas de la esterilización forzosa se conocen con el término de “eugenesia”, término acuñado a finales del siglo XIX. El descubrimiento de muchas enfermedades hereditarias impulsó a los defensores de la eugenesia a promover características humanas “positivas” y suprimir las “negativas”. El objetivo era conseguir que los hombres y mujeres con características “positivas” se casaran entre sí y evitar, mediante la esterilización, la reproducción de los humanos “defectuosos”. Seguían así la estela abierta por Malthus a mediados del XIX y la interpretación reduccionista del darwinismo (el llamado “darwinismo social”, utilizado por la burguesía para justificar su posición social). Otros destacados eugenésicos fueron el británico Francis Galton y el fráncés Francois Arthur Gobineau.

El movimiento eugenésico se fortaleció a principios del siglo XX y mostraba gran preocupación porque a través de los programas de beneficiencia se mantenían vivas a personas que no habrían sobrevivivido en condiciones “naturales”. Además, ¡qué casualidad!, esas personas solían ser pobres o indigentes y tendían a tener muchos hijos, por lo que existía el riesgo de “contaminar” a las clases superiores. Una de las principales impulsoras de la eugenesia fue Margaret Sanger, que afirmaba que “el fin principal del control de la natalidad es que las personas capacitadas [genéticamente hablando] tengan más hijos y que las incapacitadas tengan menos”. En 1919, en su libro “La mujer y la nueva raza”, escribió que “lo más misericordioso que una familia numerosa puede hacerle a uno de sus miembros es matarlo”. Sanger fundó la organización más grande del mundo dedicada a la promoción del aborto, bajo el engañoso nombre de “Federación Internacional de Planificación Familiar” (IPPF). Los eugenésicos tenían miedo de que mientras el control de la natalidad comenzaba a ser practicada por las clases pudientes, los “pobres” siguieran inundando el mundo con familias numerosas. La primera clínica de Sanger se creó en Nueva York, en una zona de inmigrantes latinos y judíos. Sanger apoyó la ley “esterilizadora” de Hitler de 1933. En 1939, Sanger propuso a Clarence Gamble –heredera de la empresa Procter and Gamble- un plan para promover el control de la natalidad entre los negros. (Más tarde, Gamble fundó la “Pathfinder Fund”, que en 1995 contaba con un presupuesto de 43 millones de dólares, el 92,5% financiado por el gobierno de EE.UU.) Entre 1943 y 1945 la filial americana de IPPF afirmaba que la eugenesia era un instrumento necesario para evitar el nacimiento de niños que podrían ser una “carga” para la sociedad. Entre los más fervientes defensores de la eugenesia nos encontramos con la familia  Rockefeller (el I, el II y el III).

A principios de siglo, la eugenesia también estaba de moda en la izquierda socialdemócrata y, en EE.UU., varios Estados aprobaron la esterilización de personas con defectos hereditarios. La primera ley eugenésica se promulgo en el estado de Indiana (EE.UU.) en 1907. En 1927, el magistrado Oliver Wendel Holmes llegó a decir que “tres generaciones de imbéciles son suficientes”.

La eugenesia en Europa

La primera ley eugenésica europea se promulgó en Suecia en 1922, un año después lo haría Noruega y en 1929, Dinamarca. En 1928, Suiza aprobaba la esterilización de los deficientes mentales. Cuando al final de la II Guerra Mundial se conocieron los experimentos nazis, la eugenesia produjo sentimientos de repulsión, pero entre 1934 y 1978 los gobiernos socialdemócratas suecos esterilizaron a 62.000 personas para mejorar “el estado de la gente”. Así, se esterilizaron a personas de “raza mixta, poca inteligencia o con defectos físicos”. La historiadora Maija Runcis (Universidad de Estocolmo) aclara que “las historias clínicas de los operados no permiten determinar con exactitud a cuántos de ellos se les forzó y cuántos se sometieron voluntariamente a la intervención”. Calcula que fueron 15.000 las esterilizaciones forzosas practicadas. En Suecia se sigue desarrollando  un debate acalorado sobre las diferencias y las similitudes de esta política con la “higiene racial” promovida por los nazis.

La eugenesia fue llevada al extremo por el gobierno nazi de Hitler, que promulgó en 1933 la “Ley para la prevención de progenie con enfermedades hereditarias”, con el objetivo de esterilizar a las personas que los nazis consideraban “biológicamente inferiores”. Con esta ley fueron esterilizadas entre 300.000 y 400.000 personas.

Políticas similares se llevaron a cabo en Noruega, Austria, Suiza y EE.UU. hasta la década de los ´60. Aunque desconocemos la magnitud de estas esterilizaciones, podemos afirmar que afectaron a cientos de miles de personas. La experiencia nazi y sueca nos muestra la utilización de la esterilización como un “arma social” contra los grupos más desfavorecidos. A esto se refería Aldous Huxley en su novela “Un mundo feliz”, indicando que la eugenesia se puede usar para controlar a los que abrigan “pensamientos peligrosos sobre el sistema social”, que podrían “infectar a otros con su descontento”. La eugenesia y el totalitarismo van de la mano.

En 1992, el Parlamento europeo aprobó una resolución que contempla, para los minusválidos, la imposición de la esterilización como conclusión de un proceso judicial. En España y Alemania se ha despenalizado la esterilización de los deficientes mentales.

La punta del iceberg: EE.UU, la ONU y los países del Tercer Mundo

En 1944, EE.UU. impuso una ley eugénesica en Japón, bajo la que se llevaron a cabo miles de abortos. Un vasto programa desarrollado en EE.UU., treinta años antes de la Alemania nazi, que concluyó en 1972, realizó esterilizaciones a decenas de miles de “indeseables”, como deficientes mentales, alcohólicos o, simplemente, miembros de grupos étnicos que podían poner en peligro la cultura “blanca, anglosajona y protestante (WASP)”, como ha señalado el historiador Philip Reilly, de la Universidad John Hopkins de Baltimore.

Un reciente estudio de la Universidad de Yale informa que desde los años 20 hasta 1944 se esterilizó en EE.UU. a 40.000 personas y desde los ´40 hasta 1963, otras 22.000, a pesar del cada vez menor apoyo público tras conocerse las prácticas nazis. Este estudio, publicado en una revista médica americana, explicó que “las historias comparativas de las campañas de esterilización eugenésica en Estados Unidos y la Alemania nazi revelan importantes similitudes en la motivación, intención y estrategia”. También señala que existía una admiración mutua entre alemanes y estadounidenses. En la misma línea, EE.UU. hizo experimentos radiactivos con esquimales, negros, soldados y deficientes.

Un informe de 1997 del Fondo de las Naciones Unidas para la Población reveló que la esterilización se está aplicando al 40% de la población mundial. En 1977, el entonces jefe de la agencia estatal estadounidense encargada de los programas de control demográfico, R.T.Ravenholt afirmó en una entrevista que la intención de su país era la esterilización del 25% de las mujeres del planeta. Lejos de lo que pudiera parecer, las políticas de esterilización están ahora mucho más desarrolladas que en pasadas décadas. La desclasificación de una serie de documentos secretos de Henry Kissinger entre 1974 y 1977, permitió saber que recomendaba al gobierno de Nixon luchar contra la explosión demográfica –una “amenaza” para EE.UU.- en una serie de países, priorizando India, Bangladesh, Pakistán, Nigeria, México, Indonesia, Filipinas, Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopía y Colombia. En dichos informes se recomendaba no utilizar el término “control de la natalidad” sino “planificación familiar” o “paternidad responsable” para “no asustar”.

Asia

Durante los años ´70 se llevaron a cabo esterilizaciones forzosas en la India. Actualmente en Faisalabad (India) se realizan una media de 100 esterilizaciones químicas con quinacrina al mes. La mayor son mujeres “reclutadas” en la calle y no se les informa de los riesgos. Se calcula que en la India han sido esterilizadas 10.000 mujeres con este método. Los métodos aplicados para captar mujeres se basan en sistemas de cuotas que se imponen al personal sanitario (India, Pakistán y Bangladesh). Perú no ha hecho sino copiar estos métodos coactivos.

Recientemente, en una campaña desarrollada por la Organización Mundial de la Salud en Filipinas, se denunció que las vacunas contra el tétanos “contenían” una sustancia que dejaba estériles a las mujeres (¿temporalmente?). Hace años que la OMS está buscando una “vacuna” que provoque abortos al inicio del embarazo.

Brasil

En algunos Estados de Brasil la mitad de las mujeres ya han sido esterilizadas. El año pasado, se aprobó una ley que posibilita la esterilización gratuita en hospitales públicos de mayores de 25 años. En 1996, la revista Lancet publicó un estudio de 17.000 familias de 800 ciudades que señalaba que el 40% de las mujeres con pareja estable habían sido esterilizadas. El promedio de hijos por mujer en Brasil se ha reducido en 15 años de 4,1 a 2,5 debido a estas campañas. En 1991, el 80% de las mujeres fértiles del estado de Marañón, el 74% de Goiás y el 64% de Algoias, habían sido esterilizadas. En total, más de 25 millones de brasileñas, el 45% del total. Incluso hay muchas empresas que exigen a las mujeres que buscan trabajo un “certificado de esterilidad”, como ha denunciado la diputada del PT Benedita da Silva. La mayor parte de las esterilizaciones se hacen tras el parto, bajo una gran presión psicológica, y muchas son conscientes más tarde de la irreversibilidad de la operación.

Perú

Ya en 1995 fue denunciada la “Ley de Planificación Familiar” de Fujimori, que contaba con el apoyo políitico y económico de varias agencias de las Naciones Unidas y de la Agencia Internacional para el Desarrollo de EE.UU. Una ONG feminista, el Centro Flora Tristán, descubrió que se estaban pagando “incentivos” a los trabajadores sanitarios para “captar” mujeres. El médico Héctor Hugo Chávez, presidente de la federación médica de varias provincias, denunció en 1998 que “se imponen cuotas de esterilizaciones al personal sanitario”. En Arequipa se programaron 5.900 intervenciones en 1997. Los trabajadores de la salud reciben un bono (entre 5 y 10 dólares) por cada esterilización. Este sistema de incentivación y de cuotas es el responsable, junto a las deficientes instalaciones sanitarias, de gran cantidad de complicaciones, incluida la muerte de muchas mujeres. La coacción, la amenaza y el chantaje han sido los métodos de “educación sanitaria” más importantes. En muchos casos las mujeres han sido amenazadas o chantajeadas a cambio de un saco de arroz, de azúcar u otros alimentos.

Tras la denuncia, agentes de salud se han animado a romper el muro de silencio y han confirmado la presión del gobierno para incrementar las esterilizaciones, aprovechando la miseria de la población. Hasta 1998, el gobierno peruano ha reconocido la realización de 100.000 ligaduras de trompas y 10.000 vasectomías. También se han comprobado casos de esterilización química forzosa con quinacrina aprovechando las vacunaciones del tétanos. Muchas mujeres han sido esterilizadas contra su voluntad, incluso algunas menopáusicas.

El cinismo de los “expertos de población” no tiene límites. Edward Bos hablaba de la esterilización en Perú como el principio de una “década dorada”, porque los menores de 15 años no aportan nada, solamente son consumidores de recursos, alimentación y educación. John Bogarts (Population Council, Nueva York) decía que este programa “va a permitir [que Perú] se concentre en la calidad y no en la cantidad de las escuelas”.

México

La esterilización en zonas indígenas se ha ido desarrollando desde 1995, bajo el nombre de Programa de Salud Reproductiva y de Planeación Familiar, cuyo objetivo es duplicar el número de esterilizaciones y vasectomías “sin bisturí” (se usa la quinacrina, ver después) en las zonas más pobres del país. En 1998 varios campesinos indígenas de Guerrero denunciaron el chantaje al que fueron sometidos para realizarles vasectomías. Los médicos ofrecieron a los indígenas 168 dólares cada dos meses, ropa, zapatos y alimentos, amenazando con suspender los beneficios de asistencia social si se negaban. La Comisión de Derechos Humanos de Guerrero indicó que se utilizaron “artificios y maquinaciones engañosas para obtener el consentimiento de los quejosos, que atendiendo la situación de extrema pobreza en la que se encuentran, aceptaron que se les realizara la vasectomía”. Según el grupo Miguel Agustín Pro Juárez, la esterilización en zonas indígenas y pobres es una práctica común en varios estados, pero hay mucho miedo en denunciar estas prácticas. En 1999, varias ONGs entregaron a la ONU un expediente que reúne más de 15 casos de esterilizaciones forzosas a mujeres. En México hay más de 10 millones de indígenas, de los que el 90% viven en condiciones de pobreza extrema. Su tasa de fecundidad es de 3,8 hijos por mujer, mientras la media del país es de 2. La mortalidad infantil en estas comunidades es de 48,3 por 1.000 nacidos, frente a una media nacional de 28,2. Recientemente, se han denunciado esterilizaciones de mujeres en Chiapas, aprovechando cuando las indígenas van a dar a luz. El personal sanitario está siendo presionado para realizar dichas prácticas.

La esterilización química

Desde comienzos del siglo XX se están investigando sustancias que puedan provocar esterilización. La justificación son las supuestas “ventajas prácticas”: dosis, método de introducción y duración. En los años ´20, cientificos alemanes investigaron el anhídrido carbónico, que provocó muchas muertes en pacientes. Aunque la investigación fue abandonada tras la Guerra, fue retomada en los años ´70 por Jaime Zipper, que inventó el DIU (dispisitivo intrauterino de cobre). También desarrolló un método para “inundar” el útero con quinacrina. Sus experimentos no tuvieron éxito porque el líquido goteaba fuera del útero y ocasionalmente pasaba a la sangre, provocando la muerte. Zipper ensayó entonces tabletas de quinacrina que se introducían en las trompas de Falopio.

En diversos estudios se han comprobado porcentajes incaceptables de complicaciones y/o fallos. El más grande se hizo en Vietnam (32.000) y reveló un 4,3% de fallos a los 2 años. Una publicación vietnamita (The Women) afirma que por lo menos a 100 mujeres se les insertó la quinacrina sin su consentimiento. El estudio fue suspendido en 1993. En Chile, los fallos a los 10 años fueron del 11,6%. Además de los “fallos”, los estudios han encontrado que algunas mujeres sangran profusamente. Un estudio de 800 mujeres chilenas, esterilizadas entre 1977 y 1989, descubrió una elevada incidencia de cánceres de útero y ovario. Un segundo estudio reveló también un aumento de cáncer de cuello uterino.

El problema es el capitalismo

La burguesía de los países imperialistas aplica de manera consciente métodos de control forzoso de la natalidad para encubrir el reparto injusto de la riqueza bajo el capitalismo. Los mitos reaccionarios y racistas tratan de ocultar que la pobreza y la miseria se deben, no a un elevado número de nacimientos en estas familias, sino a la explotación más salvaje de los recursos del planeta y a su apropiación por un puñado de parásitos sociales. Las campañas masivas de esterilización patrocinadas por EE.UU. a través de la ONU, la OMS y diversas agencias, fundaciones y organizaciones desvían la atención de las verdaderas prioridades sociales. La demagogia, el engaño, el chantaje, las coacciones y las amenazas a las mujeres, junto a la imposición de cuotas e incentivos al personal sanitario son los métodos empleados para desarrollar esta política racista y reaccionaria al servicio de los países imperialistas. Esterilizar a los pobres jamás acabará con la pobreza.   

La mejora radical de las condiciones de vida y de trabajo y  el desarrollo de las infraestructuras sanitarias y educativas de los llamados países del Tercer Mundo, jamás podrá ser un hecho mientras estos países estén sometidos a la dictadura de la deuda externa y al expolio de sus riquezas por las multinacionales. La reaccionaria ideología maltusiana trata de convencer a los países pobres de que lo mejor para ellos es controlar la natalidad, aunque sea de manera forzosa, ocultando la falta de inversiones sociales. El verdadero cáncer de este planeta herido no es el exceso de población, sino que tiene un nombre: capitalismo.


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Qué ingenuos somos los peruanos

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